Cuando la madre de Vega me dijo que para las fotos de comunión le gustaría un escenario de piedra, algún edificio antiguo, ruinas… me sorprendió muy gratamente.

Las ruinas, los edificios antiguos, tienen un encanto especial, es como trasladarte al pasado para enriquecer el presente. No sé si me explico bien. Es cierto que no a todo el mundo le gustan, a mí sí. Que quisieran un escenario así fue la señal de que aquello saldría bien.

Hacía poco que había estado en el Monasterio de Simat de la Valldigna. Un precioso monasterio rodeado de naranjos y bien conservado que ofrece rincones distintos. En el momento que lo vi, supe que sería el escenario para las fotos de Vega.

 

Tuvimos un día magnífico. Buena temperatura, sol y una luz primaveral.

Fue una magnífica modelo. Al principio algo vergonzosa, como es normal, abrumada por mis instrucciones. Pero solo necesitó cinco minutos para ser ella, para que su serenidad y su preciosa melena se mimetizaran con el entorno. Solo cinco minutos; a partir de ahí, todo fue un paseo a través de las calles y bellas columnas que tiene el Monasterio.

 

Vega es una niña muy madura para su edad, ella misma buscaba a su hermana para compartir su protagonismo. Quería hacerla partícipe. Enternecedor ver con que cariño trata a su hermana pequeña.

De lo bonito de las imágenes de las dos juntas mejor no digo nada, porque hay imágenes que lo dicen todo.

 

 

Mañana es su día, y estoy segura de que será un día muy especial, que disfrutará al lado de su familia y sus amigos y que lo vivirá intensamente. Le deseo que sea tan bonito como ella lo haya soñado. Porque los sueños de los niños, sus ilusiones, son pura emoción.

Feliz día Vega!