A Jaume le gusta la vela, los barcos y el mar.

Cuando tuvimos que decidir donde hacer algunas fotos que sirvieran de recordatorio de su primera comunión, lo tuvimos claro, el Puerto de Valencia, la dársena. Con esa luz, esos reflejos…

Jaume fue un magnífico modelo, colaboró desde el primer momento y aguantó estoicamente el calor de la tarde y todo lo que yo, que en estas ocasiones me pongo muy pesada, le iba mandado. Su mirada calmada, sosegada y sincera me cautivó. Fue todo un descubrimiento. Quedé encantada.

 

 

 

 

 

Esa tarde nos acompaño también María, su hermana, una pizpireta señorita a la que no le gusta mucho que le hagan fotos. Aun así, entre todos y entre risas, conseguimos que terminara posando con su naturalidad y frescura.

Me enamoré de su lazo, porque en María, el lazo, es su seña de identidad.

 

 

 

El próximo domingo Jaume celebra su comunión, antes de ayer ya estaba nervioso, emocionado… no lo quiero imaginar el domingo. Espero que pase un día precioso y que, cuando pase el tiempo, estás imágenes le ayuden a recordar y le transporten a ese día que  hoy está esperando con tanta emoción.

Esa era la intención de sus padres cuando contactaron conmigo, y creo que lo hemos conseguido.