Mantilla y mar

Sabía que ella aceptaría mi juego, que me diría que sí, y no me equivoqué. No dudó ni un segundo, un sí rotundo con una de sus preciosas sonrisas. Intuía que el mar sería protagonista en su elección. Ese mar que tiene tan cerca, que la vio nacer y al que, cuando le falta el aire, se…